2010
|portada |proyecto |espacios |artistas y creadores |acciones |programa |blog
Proyecto
 
Diversas cosas que decir juntos: Comunidad y Opinión. ¿De qué hablamos?
 

Hablamos de nosotros.
Arequipa es una enorme ciudad ubicada al sur del Perú. Su ubicación le permitió ser un eje fundamental para poner en práctica el desarrollo a la manera occidental de una vasta zona de latinoamérica, condición que ha ido perdiendo geográficamente por el desarrollo en su entorno de nuevas urbes donde antes había pequeños pueblos; su historia republicana la puso como centro de un desarrollo cultural importante: fue siempre la rebelde, la inconforme, la política, la partidaria de cambios: su alejada posición de otras grandes urbes le permitió tener una idea independiente de su libertad, asegurada por un puñado de notables criollos sobre una masa mestiza. Su aislamiento le permitió decidir su particular forma de desarrollo, pero nunca influir mucho más allá de sus límites naturales. Pronto llegó la modernidad a sus puertas: trajo caminos, trajo muchos foráneos, trajo migrantes, trajo dinero, trajo industria, trajo pobreza y desorden; Arequipa se durmió en su enorme molicie, su gente otrora activa, debatiente y crítica, se vió sumida en un profundo letargo de producción condicionada por muchos motivos, entre ellos el mas reciente tras la llegada de las modernos malls, dentro del adormilante néctar del consumismo.

Si bien la modernidad occidental y sus frutos parecen haber vencido a la indómita Arequipa, el no haber participado de manera directa también de los aconteceres importantes recientes en el Perú, la han relajado aún mas. Aunque ya algo lejana en el pasado, la época de violencia interna peruana acaecida bajo el fenómeno del terrorismo militar e ideológico, propia de las décadas de los 80 y 90, es un tema que definitivamente ha influído demasiado en el presente nacional y, ha sido casi del todo ajena a esta ciudad, por lo que aqui la cicatriz no dejo de ser un raspón, pues el arequipeño vió el terrorismo y la violencia política como un hecho televisivo, sus miembros casi no fueron afectados y no pasó de ser un hecho para leer en libros; aqui casi nadie tiene recuerdos o no nada al respecto que contar.

Del 2002 data tal vez la última actividad revolucionaria de Arequipa, que hoy es criticada por muchos como un hecho inútil y errado, cuando la ciudad se opuso a la privatización de la compañía pública local que suministra energía eléctrica, tomando calles, haciendo marchas y cacerolazos, unidos la clase política y la ciudadana. El fenómeno pasó, pero no dejó la huella de una Arequipa reunida, sino que más bien sus ciudadanos se relajaron más, se volvieron mas indiferentes y ajenos entre ellos mismos.

Hoy que asistimos a un nuevo periodo de inminente violencia política en el Perú, la mayoria de ciudadanos no se enteran, lo consideran hechos aislados de la televisión, y tal vez porque casi todo nuevamente vuelve a pasar lejos de ella: Bagua, la Oroya, Lima, Chala, Islay, etc.; en Arequipa seguimos adormecidos por nuestras grandes fábricas, los supermercados, los nuevos malls y sobretodo el aire enrarecido de las cada vez más abundantes minas.

¡Es por necesidad!
Desde el día 10 de Marzo de 2010, el proyecto reúne en un taller semanal a creadores locales (y algunos que están fuera del entorno físico de la ciudad) para conversar, intercambiar ideas y definir propuestas que permitan crear maneras sustentables de desarrollar una capacidad debativa y crítica, una expresión que transmita nuestros pareceres, ideas y conocimientos. y que permita al fin despertar del letargo a esta sobrepoblada ciudad, donde las nuevas ideas estan ausentes o ingresando aún débilmente por las puertas más angostas que esta urbe tiene.

Es un fenómeno constante el hecho de una persona al ser cuestionada por su indiferente trabajo en condiciones donde arriesga su vida (construcciones informales, tugurizados centros comerciales, transporte público sobrecargado, sobretiempos impagos, explotación, etc.) o la de los demás (contaminación minera, especulación en los alimentos, etc.) diga simplemente "¡Es por necesidad!". Nosotros tenemos la misma razón: necesitamos expresarnos, decir lo que sentimos y empezar a trabajar ya en el cambio de esta sociedad, para cuya caducidad hay pruebas abundantes, y tener por fin una cultura sustentable, sin recibir ciegamente la globalización que nos es impuesta actualmente.

El Taller desde sus inicios definió muchos própositos para este proyecto: la necesidad de una nueva valoración de lo cultural, en un entorno donde deje de relacionarse únicamente con el arte y su elitismo, o con el folclore y otras actividades costumbristas convenientemente congeladas en su desarrollo por el sistema. La cultura es una consecuencia de TODOS los conocimientos que una sociedad comparte y que funcionan para definir la forma en que TODOS sus miembros se interrelacionan. Nuestro modelo económico, nuestra corrupción, nuestra creciente ambición de dinero, nuestra desunión, nuestra indiferencia y nuestro consumismo son parte de nuestra cultura, lo que no estaría mal si hubiera sido fruto de nuestro desarrollo, pero fue impuesto por violencia en un principio, y ahora lo recibimos sin chistar, sin meditar como si fuera parte de una ola que no es imposible contener. No hay peor ciego que el no quiere ver.

Lo segundo, es la necesidad de una deselitización del arte, que duerme en un sueño estético dentro de gruesas paredes de casonas refaccionadas a donde casi nadie puede tener acceso, y es nadie pues aunque haya muchos asistentes, significan un minúsculo porcentaje de los habitantes de esta ciudad; acaso no somos siempre los mismos en todas estas actividades. La necesidad de tomar nuevamente el espacio público y mostrar nuestras ideas a las mayorías, de superar las barreras seguras de la galería, para ir a la inseguridad de las vías donde todos transitamos que es donde se puede empezar a hacer la diferencia. Además para el hecho de quienes gustan tomar horas discutiendo si algo es lo suficientemente estético para ser arte o si tiene el suficiente currículo para ser un artista, las propuestas se convierten en Creación y el no considerado artista en creador. Allí no habrá motivo de discusión.

Y tercero, que en una sociedad sostenida por una enorme cantidad de ejes y temas, no podemos tomar grandes esfuerzos en desarrollar sólo uno, así que la temática del Festival es la diversidad, hay diversos temas por tal.

Los talleres han propuesto ya una gran diversidad temática, desarrollados a la fecha en diferentes grados, en diversos entornos: locales, nacionales o globales; todos con enormes posibilidades de ser finalmente las propuestas a tomar forma en Julio. Hemos hablado de la violencia política, tendencia destructiva interna que casi no ha tenido tregua en los último treinta años en el Perú, cubierta por al adormilante consumismo y medios masivos muy bien manejados; la infancia, pequeños arlequínes cuyas almas en permanente búsqueda de juego, son ajenas a sus cuerpos hambrientos, obligados a trabajar y a ignorar su formación; el vandalismo privado (de ciudadanos) que puede ser vista como una forma interventiva de transformación y creación y, el vandalismo público (del estado) que arremete contra la ciudad, robando espacios públicos, cerrándolos, inactivandolos o llenando de reglas represivas los disponibles; el acceso a los medicamentos, supeditados a la voluntad política, o a la voluntad económica, manejados por pocos y poniendo en riesgo siempre la seguridad de la salud de las mayorías, y pero aún siendo esta una condición favorecida por el sistema; la rutina, la influencia del espacio-tiempo en nosotros, la observación de la suma de pasados para el establecimiento de un presente y la construccion de un futuro, el ensayo-error y la melancolía; la necesidad de espacios físicos de discusión y expresión para las mayorías; el voluntariado medioambiental y la necesidad de una conciencia particular y comunitaria para un equilibrio en el desarrollo del hombre con la naturaleza, ajena a voluntades políticas mas afectadas por el comercio y el dinero transnacional; especies animales en peligro de extinción, agredidas por nuestra expansión inmisericorde, que afecta a otras formas de vida, y también a otras razas y culturas humanas, las cuales han sido condenadas unilateralmente por la globalización a desaparecer; la dependencia moderna a las comunicaciones y la tecnología, que ha deshumanizado esta función en nosotros, dejándonos a merced de su funcionamiento; los símbolos de revolución como una necesidad para mantener una memoria colectiva; las migraciones y sus efectos cuando tu eres el migrante, y cuando migran hacia tu ciudad; la capacidad de reunir colectivos para acciones específicas; y la necesidad de compartir conocimientos para un desarrollo homogeneo de nuestra sociedad.

Para mas detalles de las propuestas y la forma en que se desarrollan los talleres visita el blog del proyecto.